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Agilmark - Patentes & Marcas

11 Jun

VAR: ¿QUIÉN TIENE LOS DERECHOS SOBRE EL VÍDEO ARBITRAJE DEL FÚTBOL?

El VAR, un invento relativamente reciente de aplicación a los deportes, del cual el denominado deporte rey, se ha visto enormemente beneficiado con su implementación. A todo aquel que le guste el fútbol soñó alguna vez con que existiese un cuerpo de árbitros detrás de un minucioso equipo multimedia de cámaras y accesorios de análisis para poder determinar al detalle y sin fisura lo ocurrido en cualquier jugada dudosa. Y todavía más si esa jugada afecta drásticamente al resultado del juego. 

Esto es lo que debió pensar Antonio Ibáñez de Alba (Chiclana de la Frontera, 1956), un científico gaditano que vió con impotencia -amén de otros varios millones de españoles- aquel codazo de Mauro Tassotti al entonces delantero -ahora seleccionador- de La Roja, Luis Enrique en el mundial de USA de 1994. En sus propias palabras “Yo que no soy demasiado futbolero, sentí una pena terrible”. A los pocos días se encerró en su estudio y trabajó en un prototipo para disipar las dudas arbitrales. Por aquel entonces Antonio atravesaba un periodo dorado laboralmente hablando sirviendo como ingeniero a la NASA. Poco tiempo después sería contratado por Mario Conde (Tuy, 1948) quien había conocido a Antonio Ibáñez por un proyecto en el que trabajó consistente en el traslado de 50.000 palmeras para el gobierno libio de Gadafi (Libia, 1942 – ibidem, 2011). Según Antonio, Mario le dió total libertad a la hora de investigar en todo aquello que creyese oportuno, en el horario de sus labores y cualquier otra cuestión. En palabras del propio Antonio Ibáñez, su trabajo en Valores Antillanos -la empresa de Mario Conde- era “anticiparse y concebir 10 ó 15 años antes las necesidades de la gente”. Patentes que la antedicha Valores Antillanos pretendía explotar comercialmente. Era el año 1995 y Antonio Ibáñez realizó el informe preliminar de un sistema inteligente para la asistencia de las decisiones arbitrales. El futuro VAR. 

Aquí el momento del famoso codazo: 

“Apliqué y perfeccioné algunos de los avances científicos conocidos ya en Estados Unidos para el control electrónico del perímetro del campo y de las coordenadas instantáneas del balón por medio de un sistema de gonios y sensores de corte conectados a varios chips” 

Dos años después de que Mario Conde fuese detenido, Antonio Ibáñez interponía una demanda por apropiación indebida de patentes. Aquel invento que ayudaría a resolver las dudas de los árbitros del deporte rey era ahora propiedad de Mario Conde. El hallazgo ocurrió hace más de 20 años. Ahora sus destinos podrían volver a entreverse por culpa de una patente traspapelada. En ella de Alba describe un sistema avanzado de cámaras que registran todos los movimientos del balón y de los jugadores con errores inferiores a un centímetro. El gaditano explica que “para garantizar la neutralidad de las decisiones arbitrales, concebí un control central con monitores de televisión que permiten revisar las imágenes con zoom y a diferentes velocidades”. A través de una señal codificada vía satélite, todas las jugadas de los partidos quedan grabadas en un doble circuito. La patente incluía además un pequeño dispositivo que, con luces de diferentes colores, avisa al árbitro en caso de que el balón haya rebasado la línea de banda o de gol, todo lo cual adjudica al invento de Antonio Ibáñez una fiabilidad del 99%. 

A principios del 2008 el inventor se puso en contacto con Adidas quienes orgullosos presentaron – junto con Cairos Technologies- el primer balón de fútbol inteligente con chip integrado para las mediciones del VAR. El inventor nunca tuvo acceso a la patente que utiliza el VAR pero afirma que “si se basa en algo que ideé yo, me gustaría contar con el reconocimiento mútuo de mérito y autoría”. La multinacional alemana contestó con evasivas, jerga burocrática y enterrando al inventor gaditano en toneladas de papel. Organismos tan absolutos en este deporte como la FIFA o marcas tan influyentes como la anteriormente nombrada Adidas, no estaban al corriente de su idea, realizada 13 años antes, y pese a que 20 años es el plazo mediante el cual se protege una patente para su explotación comercial, Antonio Ibáñez aún podría demostrar la novedad mundial sobre el germen de lo que es hoy el VAR y cuya patente pertenece aún a Mario Conde. 

LOS OTROS LÍOS DEL VAR: PROPIEDAD INDUSTRIAL 

La puja por la propiedad industrial del VAR hace tiempo que se la disputan Mediapro y Miguel Galán, director de la escuela de entrenadores CENAFE. Pero el pasado 23 de septiembre de 2019, la Oficina Española de Patentes y Marcas otorgo la concesión total al madrileño Miguel Galán, tras varios meses de suspenso, por los próximos 10 años. 

Galán realizó la solicitud en febrero de 2019, siendo conocedor de hasta séis registros previos con el acrónimo VAR, por tanto se apresuró a pagar a la Oficina Europea -EUIPO- la cantidad de 850 euros el registro de una forma mucho más descriptiva la marca: ‘VAR-Video Assitant Referee’ (con referencia 018019997). En abril Mediapro presentó oposión haciendo valer otra marca ya registrada en España (VAR, sin más descripción) desde el pasado junio de 2018. La EUIPO otorgó dos meses para conciliar y, pese a los esfuerzos de negociación de Galán con Ipamark, agente de las marcas de Mediapro, no hubo acuerdo. La EUIPO resuelve que “No se considera de aplicación el artículo 6.1.b) de la Ley de Marcas (Ley 17/2001, de diciembre), por diferencias denominativas y gráficas con las marcas oponentes a VAR. Los términos coincidentes de las marcas en liza son descriptivas de los servicios reivindicados y no apropiables en exclusiva, (video assistant referee o videoarbitraje)”. 

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